sábado, 3 de septiembre de 2016


Omega

Me esforcé por reconocerte, mi cabeza palpitaba y mis entrañas burbujeaban, me esforcé por ver alrededor, por reconocer, no sólo a ti, ni al entorno, también al olor y a la pestilencia que salía de mis oídos, al vómito de las narices de los presentes y a los esputos intermitentes de la boca de los comensales.
No eras tú, basto una ráfaga del cielo para mutilarte, bastó una vuelta en retrospectiva de la tierra para deformarte y entonces te perdí, te perdí sin saber, sin saberte, sin conocer y sin conocerte, sin comprender ni comprenderte, fue justo en ese momento cuando supe, te supe y lo supe.
La vida es una charada disfrazada de mascarada orquestada por un bufón de quinta a quién se le ocurrió la estúpida, patética y sórdida broma de dios…
Con su nombre nos despedimos, nos dormimos y nos protegemos; bajo su imagen nos amparamos y guiamos nuestro camino, dentro de sus bondadosos brazos nos cobijamos y consolamos de nuestro mísero, tremendo y violento destino que ha sido forjado por su inmisericorde mente representada como cíclope omnividente y omnipresente…
Hoy, no pude reconocerte, no pude verte, pero pude verlo a él, reconocerlo… tenía tu sangre y parte de tu cabello… se vistió con tus senos desnudos e hizo miles de dedos con los fragmentos de tu brazo; tomó los pedazos de tu cráneo para su propio placer… impotente luché, como un niño lloré, como un desquiciado patalee y como un energúmeno grité…, pero él no se inmuto … nadie lo hizo, a nadie le importó…. Y pasó lo que ocurre con todas las personas desconocidas…. O poco conocidas: fabrican otras, las moldean y perfeccionan en sus pequeñas y defectuosas mentes que han sido vitales para su sobrevivencia.
Hoy, me arrepiento, porque hoy te conocí y lamenté no haberlo hecho durante más de cuatro décadas, hoy te sentí, en espíritu, sin cabello ni piel, hoy te vi en objetos inanimados y dibuje tu silueta en algo que resplandecía como sol de oriente… pero no te encuentro, te perdí bajo el ruido ensordecedor de una trompeta o de un lamento proveniente del inframundo… la gente dice que eres tú y yo lamento no reconocerte, me lacera tanto que entré en ese mundo tuyo de ausencia, en ese mundo donde ves sin que te vean, sin que les importes…
Hoy supe que dios es un mal chiste, que yo te amaba y que la ausencia, como dice un poeta, se habita….
Hoy supe que mi vida es buscarte hasta reconocerte, hoy supe que debí decir lo siento antes de tragar la profundidad de océanos que me hicieron imposible identificarte.

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